Durante décadas, las manos femeninas han sostenido los cultivos de Santa Elena y tejido en silencio las estructuras florales que engalanan a Medellín cada año en el mes de agosto. Aunque el reconocimiento máximo ha sido históricamente mínimo con solo seis mujeres coronadas como Ganadoras Absolutas en casi siete décadas de desfile, la historia está cambiando desde la raíz. Hoy, las niñas y jóvenes campesinas lideran el relevo generacional y redefinen el futuro de este patrimonio cultural.
El peso de una tradición que mueve a la ciudad
El Desfile de Silleteros trasciende el rótulo de fiesta; es el corazón característico de Antioquia y Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación. Para dimensionar su impacto basta con revisar el balance de su 69.ª edición, celebrada este mes de agosto de 2026: la Feria de las Flores convocó a más de 300.000 turistas y generó un impacto económico superior a los 60 millones de dólares.
Sin embargo, detrás de estas imponentes cifras institucionales y de las majestuosas estructuras florales que superan los 80 kilos, late el trabajo incansable de las familias de Santa Elena. Históricamente, han sido las mujeres quienes han garantizado la transmisión del saber botánico, el tejido meticuloso de las silletas y la economía del cuidado en las fincas. Hoy, estas matronas y sus hijas reclaman su justo lugar frente a los espectadores, pasando de ser las manos invisibles del cultivo a las protagonistas indiscutibles de la festividad.

Las pioneras que abrieron el camino
El sendero hacia la visibilidad de la mujer silletera comenzó a cimentarse hace más de cuarenta años. Desde entonces, solo un selecto grupo de seis mujeres ha logrado alzar este título, marcando hitos de superación y liderazgo rural:
En el año 1981, Ana Lucía Atehortúa Grisales fue la ganadora Absoluta en la categoría de silleta emblemática. La importancia de este reconocimiento fue que se coronó como la primera mujer en ganar el galardón máximo, rompiendo el histórico privilegio masculino del podio.
En el año 2002, Edelmira Grisales de Zapata fue la ganadora Absoluta en la categoría de silleta tradicional. La importancia de este reconocimiento radicó en la reivindicación de la técnica campesina clásica, demostrando el profundo dominio botánico que poseen las mujeres sobre la raíz más pura del desfile.
En el año 2006, Gladys Elena Londoño Amariles fue la ganadora Absoluta en la categoría de silleta tradicional. La importancia de este reconocimiento fue que le otorgó una visibilidad sin precedentes al trabajo constante, minucioso y muchas veces silencioso de las matronas silleteras en los cultivos.
En el año 2007, Nelly Alexandra García Zapata fue la ganadora Absoluta en la categoría de silleta emblemática. La importancia de este reconocimiento se centró en la consolidación del diseño conceptual femenino, demostrando una alta capacidad para estructurar mensajes visuales complejos a través de las flores.
En el año 2016, Blanca Rosa Atehortúa Grisales fue la ganadora Absoluta en la categoría de silleta emblemática. La importancia de este reconocimiento destacó no solo su impecable maestría artesanal en el ensamble, sino que reafirmó el papel del liderazgo comunitario de la mujer rural de Santa Elena.
En el año 2023, María Carolina Atehortúa fue la ganadora Absoluta en la categoría de silleta emblemática. La importancia de este reconocimiento fue su poderoso discurso sobre la salud mental y la resiliencia rural, conectando una tradición ancestral con las sensibilidades y desafíos emocionales contemporáneos.
La fuerza de las nuevas semillas silleteras.
La ausencia histórica de mujeres en los podios de adultos está empezando a cambiar desde la raíz, gracias a las niñas y jóvenes que hoy dominan las categorías menores. La reciente 69.ª edición del Desfile de Silleteros dejó una señal contundente para la ciudad y el país: el talento femenino domina de manera absoluta el semillero silletero. Lejos de ser únicamente aprendices a la sombra de sus familias, las nuevas generaciones se alzaron con los máximos reconocimientos de este año al conquistar el primer puesto tanto en la categoría Infantil como en la Junior. Estos galardones confirman que las niñas y jóvenes están asumiendo el protagonismo de la tradición y se perfilan como las futuras contendientes por el título absoluto. Ellas son los rostros detrás de este hito:
Isabela Londoño Grajales (Ganadora del Primer Puesto Categoría Infantil – Vereda El Cerro): A su corta edad, encarna la transmisión directa del saber botánico heredado de madres y abuelas. Su triunfo demuestra una asombrosa precisión y resistencia en el armado tradicional.
Isabela Grajales Grajales (Ganadora del Primer Puesto Categoría Junior – Vereda Piedra Gorda): Conquistó la división juvenil asumiendo el reto de cargar silletas de mayor exigencia física y complejidad técnica, preparándose para competir hombro a hombro en las futuras categorías de adultos.
Más allá de la flor: autonomía, liderazgo y territorio
El papel de la mujer en Santa Elena ha trascendido por completo su rol tradicional. Hoy, las silleteras son las grandes anfitrionas de sus veredas: mujeres independientes que lideran proyectos de agroturismo para sostener a sus familias los 365 días del año, mientras cuidan con sus propias manos las semillas y flores que el clima desafía a diario. A la par de este inmenso amor por la tierra, han logrado convertir la silleta en un lienzo para el alma. Cada flor que ensamblan es un vehículo para comunicar lo que llevan por dentro, entregando mensajes profundos sobre la importancia de la familia, la equidad, la salud mental y el orgullo de ser mujeres rurales.
Con las nuevas generaciones pisando fuerte y demostrando su inmenso talento en las categorías formativas, el futuro de esta herencia está más vivo que nunca. En definitiva, la Feria de las Flores deja en alto el lugar que le corresponde a la mujer campesina, exaltando su creatividad inagotable y esa fuerza vital con la que, paso a paso, cargan con orgullo el peso de nuestra historia sobre sus espaldas.
